Jaguar ruge de nuevo
02 Mayo 08
Con su nuevo XF, un acierto pleno desde cualquier punto de vista.
Por primera vez en muchos años, Jaguar ha actualizado imagen y lo ha hecho bien. Con estilo, diseño y clase. Precisamente tres aspectos de los que había adolecido en sus últimas creaciones. El antecesor de XF, el S-Type, era un producto menor. Estéticamente anclado en 1994, con materiales y ajustes impropios de una historia como la del felino británico y vulgar, terriblemente vulgar.
El XF es un ejercicio de estilo y modernidad soberbio. La trasera recuerda a un Aston Martin, la línea es la más lograda de las berlinas-coupés (más que el CLS, desde luego). El interior es lujo y calidad sin concesiones. Nada desentona, nada falla.

Tiene lo último en “tecnología útil” -la que hace la vida más fácil a bordo-. Está mucho más equipado que sus rivales germanos y eso se nota en el precio: es ligeramente más costoso que el BMW serie 5 y que el Audi A6. Toda una declaración de intenciones: nuestro producto es mejor, luego vale más. Un órdago a los teutones. Ya no vale con “ser alemán”, ahora tienen que demostrar que son mejores. Estéticamente no, desde luego. El A6 es el coche más insulso de entre los más caros y el serie 5 lleva demasiado tiempo en el mercado como para seguir generando las dudas que genera.
Si acaso un “pero” al XF: los motores. Son buenos, pero no son nuevos. Era de esperar que un lanzamiento como éste viniese acompañado de una gama de remozados motores. No ha sido así. Siguen al pie del cañón un V6 diesel de 207 cv. y dos gasolina, un V6 de 238 cv. y un V8 de 298 cv. que, en la versión sobrealimentada SV8, alcanza los 416 cv. Todos ellos asociados a una caja de cambios automática.
Al fin vuelve a parecer lo que nunca debió dejar de ser: un Jaguar.
